Nexo Debate: El feminismo ha vuelto a su origen burgués: Recuperemos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora
Por Nexo Revolucionario Media
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora ha sido despojado de su origen histórico y revolucionario. La conmemoración de esta fecha no es un evento de marketing capitalista para aumentar ventas ni una celebración del "humanismo" del sistema. Todo lo contrario: es el recordatorio de que las mujeres ingresaron al campo laboral bajo condiciones de explotación impuestas por la burguesía, que vio en ellas una fuente de mano de obra más barata.
Desde los primeros días del capitalismo industrial, fueron mujeres y niños/as quienes entraron a trabajar en las fábricas textiles de Inglaterra, desplazando a trabajadores hombres y profundizando la competencia entre ellos. Bajo este sistema, que se sostiene en la compraventa de la fuerza de trabajo, las mujeres no fueron una excepción: fueron integradas en igualdad de explotación con sus pares obreros masculinos. Hoy, la fuerza de trabajo femenina representa más del 43% a nivel mundial, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El capitalismo no solo mantuvo la explotación laboral de las mujeres, sino que heredó y adaptó las desigualdades de la sociedad patriarcal surgida con la propiedad privada. La brecha salarial, la violencia de género y el acoso sexual en los centros de trabajo son producto de la misma estructura económica que ha oprimido a la clase trabajadora en su conjunto.
El feminismo y su origen burgués
Desde sus inicios, el feminismo fue liderado por mujeres de la burguesía y la pequeña burguesía que, al igual que sus pares hombres de la misma clase, buscaban reformar el capitalismo para hacerlo "más justo". En la Revolución Francesa, figuras como Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft abogaban por la igualdad de derechos, pero dentro del marco burgués. Durante el siglo XIX y principios del XX, el feminismo liberal en Inglaterra y EE.UU. se centró en el derecho al voto y la lucha legal, dejando fuera las condiciones laborales, salariales y de acceso a la educación de las mujeres trabajadoras.
La exclusión de las obreras fue evidente. En Inglaterra, la Unión Social y Política de las Mujeres (WSPU), liderada por Emmeline y Christabel Pankhurst, comenzó incluyendo mujeres de todas las clases, pero terminó apartando a las trabajadoras por considerar que "debilitaban" el movimiento. Las feministas burguesas afirmaban que las mujeres trabajadoras eran conservadoras y que su participación atraía a sectores reaccionarios. En EE.UU., el feminismo burgués también se dividió por raza, dejando fuera a mujeres negras y obreras. De ahí el discurso de Sojourner Truth: ¿Acaso no soy mujer?
Esta división de clase dentro del movimiento feminista fue clara en muchos países. En Inglaterra, en 1918, el derecho al voto se concedió solo a mujeres con propiedades y educación, excluyendo a la clase trabajadora hasta 1928. Estás no contaban ni con propiedades ni con educación. Lo mismo ocurrió en EE.UU., España y América Latina.
Mientras tanto, las mujeres trabajadoras libraban una lucha distinta. A finales del siglo XIX y principios del XX, comenzaron a organizarse en sindicatos y huelgas contra la explotación capitalista y el machismo dentro de sus propios espacios obreros. En 1909, la huelga textil de Nueva York, conocida como la huelga de las camiseras, marcó una señal. Clara Lemlich (lider obrera) hizo un llamado a la huelga en una reunión sindical, movilizando a 20,000 trabajadoras inmigrantes que exigieron mejores salarios, reducción de jornada y condiciones seguras.
Estos eventos fueron el origen del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, cuando en 1910 la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, con la propuesta de Clara Zetkin, estableció la fecha para conmemorar estas luchas obreras. Un año después, en 1911, ocurrió la tragedia de Triangle Shirtwaist en Nueva York, donde 146 trabajadoras murieron en un incendio por las condiciones precarias impuestas por la patronal.
El papel revolucionario de las mujeres trabajadoras quedó demostrado en la huelga de Pan y Paz en 1917, cuando obreras rusas paralizaron la producción y exigieron el fin de la guerra, precipitando la Revolución de Octubre. La ONU, bajo la presión de estos movimientos, oficializó el Día Internacional de la Mujer en 1975, pero despolitizó su carácter de clase.
Mujeres trabajadoras organizadas en la lucha obrera
Las luchas de las mujeres obreras no se limitaron a un solo país. En Bolivia, durante la huelga minera de 1961, las mujeres formaron comités de amas de casa para resistir la represión. En Inglaterra, durante la huelga minera de 1984-1985, las mujeres de las comunidades mineras organizaron protestas y apoyos solidarios. En Argentina, trabajadoras textiles y de la industria alimentaria se sumaron activamente a las huelgas del siglo XX.
En las luchas anticoloniales de África y Asia, las mujeres campesinas y obreras jugaron un papel fundamental. En Argelia, durante la guerra de independencia (1954-1962), las mujeres participaron en la resistencia armada y la organización de redes de apoyo. En todos estos movimientos, las mujeres trabajadoras se enfrentaron y lucharon no solo contra la explotación de clase, sino también contra el machismo de sus propios compañeros.
El feminismo burgués y su nueva forma
Desde la década de 1960 y con posterior ausencia en la década de 1990 de un polo revolucionario fuerte como lo fue la Unión Soviética, el feminismo burgués impulsó la idea del género como un eje de lucha independiente de la lucha de clases. Se comenzó a entender el patriarcado como un sistema autónomo, relegando la explotación capitalista a un segundo plano.
Hoy, el feminismo interseccional ha fragmentado aún más la lucha de las mujeres trabajadoras. En lugar de unificar a la clase en torno a la lucha económica y política, se ha mercantilizado. Empresas como Nike y Coca-Cola adoptan discursos feministas para vender productos mientras continúan explotando trabajadoras en fábricas. Google, Amazon y Microsoft invierten millones en programas de diversidad, pero reprimen la sindicalización.
ONG y académicas burguesas han convertido el feminismo en una industria rentable. Women’s World Banking ha sido criticada por proyectos que benefician más a sus directivas que a las mujeres pobres. Autoras como Sheryl Sandberg (Lean In) promueven un feminismo de empoderamiento individual para mujeres de clase alta, ignorando la explotación estructural del capitalismo.
En Puerto Rico, una encuesta del Instituto de Investigación y Desarrollo de la Mujer (IDM) en 2020 mostró que, aunque el 65% de las mujeres apoyaban principios feministas, solo el 40% se identificaba como feminista. La razón: el feminismo no aborda sus necesidades reales, como acceso a empleos dignos, salud y vivienda. Durante las manifestaciones contra la Junta de Control Fiscal (2016-2019), lideradas por mujeres trabajadoras, muchas declararon que estaban allí por justicia económica, no por el feminismo institucionalizado.
Recuperemos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora
Las conquistas de las mujeres obreras han sido históricas, pero la lucha de clases debe volver al centro del movimiento. Es urgente formar comités de trabajadoras en centros laborales y comunidades, unificando a la clase en torno a sus condiciones materiales.
El Nexo Revolucionario Media se reafirma en la necesidad de recuperar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora como un espacio de lucha contra la explotación capitalista. Es hora de organizarnos y avanzar en la conciencia revolucionaria de nuestra clase.